Las promociones son prácticas comerciales que ofrecen bienes o servicios con incentivos, mientras que las ofertas implican precios reducidos. Ambas deben ser claras y transparentes.
Para los efectos de esta ley, se consideran promociones las prácticas comerciales consistentes en el ofrecimiento al público de bienes o servicios:
I. Con el incentivo de proporcionar adicionalmente otro bien o servicio iguales o diversos, en forma gratuita, a precio reducido o a un solo precio;
II. Con un contenido adicional en la presentación usual de un producto, en forma gratuita o a precio reducido;
III. Con figuras o leyendas impresas en las tapas, etiquetas, o envases de los productos o incluidas dentro de aquéllos, distintas a las que obligatoriamente deben usarse; y
IV. Bienes o servicios con el incentivo de participar en sorteos, concursos y otros eventos similares.
Por "oferta", "barata", "descuento", "remate" o cualquier otra expresión similar se entiende el ofrecimiento al público de productos o servicios de la misma calidad a precios rebajados o inferiores a los normales del establecimiento.
Interpretación práctica por el equipo de SDV
Es importante que los proveedores definan claramente sus promociones para evitar confusiones y reclamaciones. La claridad en la comunicación es fundamental para el éxito de las campañas.
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Nuestros especialistas pueden analizar cómo aplica esta disposición a tu situación particular.
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