Establece que ninguna parte puede oponerse a que se reciba el negocio a prueba ni a la recepcion de pruebas, incluso si son aparentemente inverosímiles o inconducentes.
Ninguna parte puede oponerse a que se reciba el negocio a prueba, ni tampoco a la recepción de éstas, aun alegando que las ofrecidas son inverosímiles o inconducentes.
Interpretación práctica por el equipo de SDV
Este articulo consagra un derecho fundamental a la prueba; no se puede objetar preconstitucionalmente la admisibilidad de pruebas. La critica sobre su relevancia o valor se hace en alegatos, no en el desahogo.
Anterior
Art. 337. Apertura del juicio a prueba
Siguiente
Art. 339. Recepcion de pruebas no desahogadas
Nuestros especialistas pueden analizar cómo aplica esta disposición a tu situación particular.
Consulta Sin Costo