El poseedor de buena fe que enajena un bien hereditario debe restituir su precio al heredero, mientras que el de mala fe debe indemnizar por el valor del bien y sus frutos. Esto establece responsabilidades claras en la enajenacion de bienes heredados.
Retribución y resarcimiento por enajenación de bienes hereditarios El poseedor de buena fe que hubiese enajenado un bien hereditario está obligado a restituir su precio al heredero y si se le adeudara, se trasmitirá a este último el derecho de cobrarlo. En todos los casos, el poseedor de mala fe está obligado a resarcir al heredero el valor del bien y de sus frutos y a indemnizarle el perjuicio que le hubiera ocasionado. Ver jurisprudencia aquí . Título III: Indignidad
Interpretación práctica por el equipo de SDV
Es fundamental que los poseedores de bienes hereditarios conozcan su estatus de buena o mala fe, ya que esto afecta directamente sus obligaciones financieras y legales.
Nuestros especialistas pueden analizar cómo aplica esta disposición a tu situación particular.
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